La gestión de una crisis sanitaria internacional ha situado a Tenerife, destino Biosphere Certified, como un referente en cooperación global, respuesta sanitaria y sostenibilidad aplicada al turismo. Este caso demuestra que la sostenibilidad no consiste solo en proteger el entorno, sino también en anticipar riesgos, coordinar respuestas eficaces y proteger la salud de residentes y visitantes en un mundo interconectado.
Tenerife y la gestión sostenible de una crisis internacional.
En un mundo donde las fronteras parecen diluirse ante los grandes retos globales, la gestión de crisis sanitarias se ha convertido en el termómetro definitivo de la madurez de un destino. Lo que comenzó como una expedición científica en las aguas remotas de la Patagonia y la Antártida ha terminado situando a la isla de Tenerife en el epicentro de una operación de cooperación internacional sin precedentes, la gestión del brote de hantavirus cepa Andes a bordo del buque MV Hondius.
Como Biosphere Certified Destination, Tenerife no solo trabaja para preservar sus paisajes o reducir su huella de carbono. Trabaja, junto a otros organismos e instituciones de ámbito nacional e internacional para demostrar que la sostenibilidad es, ante todo, una cuestión de responsabilidad humana, seguridad sanitaria y colaboración internacional.
Una crisis sanitaria de dimensión global.
La crisis del hantavirus en el MV Hondius no ha sido únicamente un incidente médico a bordo de un buque. Ha supuesto un desafío transcontinental de gran complejidad, que ha obligado a localizar a 30 pasajeros ya desplazados a sus domicilios en 12 países diferentes, tras desembarcar en la isla de Santa Elena, así como a rastrear sus posibles contactos estrechos. Al mismo tiempo, ha requerido mantener un seguimiento individualizado y diario de los 147 tripulantes y pasajeros de 23 nacionalidades distintas que permanecían bajo control sanitario, además de coordinar su posterior traslado a sus países de origen.
Todo ello ha exigido, en un espacio de tiempo relativamente corto, articular una respuesta que ya sienta un precedente tanto en el ámbito sanitario como en la industria marítima y el sector turístico. Y lo s porque, esta actuación demuestra que, un barco en crisis no puede ser tratado como un “paria”, sino como una responsabilidad compartida que exige puertos de refugio preparados y una cooperación internacional rigurosa, como la desplegada en Tenerife con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La identificación de la cepa Andes, única variante del virus capaz de transmitirse de persona a persona, elevó la alerta a niveles máximos bajo el Reglamento Sanitario Internacional de la OMS.
En este contexto, la respuesta no podía ser individual. La gestión de la crisis sanitaria ha requerido una coordinación precisa entre distintos organismos internacionales y nacionales.
- La OMS, actuando como nodo central de información, monitorizando el rastro de pasajeros que habían desembarcado en puntos previos y coordinando protocolos biológicos
- La Unión Europea, activando el Mecanismo Europeo de Protección Civil y coordinando, a través del Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias, la repatriación, el apoyo logístico y la respuesta conjunta entre los Estados miembros ante una emergencia sanitaria de alcance internacional.
- El Gobierno de España, a través de Sanidad Exterior (Ministerio de Sanidad) con el apoyo de otros operativos del Estado, como Protección Civil, la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Policía Nacional y la Guardia Civil, estableciendo los criterios de seguridad para el fondeo, la atención operativa y la gestión de fronteras.
- El Gobierno de Canarias, prestando apoyo y facilitando la logística técnica, operativa y humana necesaria para garantizar la ayuda humanitaria y la seguridad sanitaria que exige una operación de estas dimensiones, contribuyendo así a que esta crisis pueda resolverse sin afectar a la población local.
Gracias a esta intervención coordinada, todos los esfuerzos se han centrado en evitar que un brote confinado en un crucero de expedición se convierta en una emergencia de salud pública internacional. Un operativo que demuestra que la soberanía sanitaria de un país, en este caso España, puede actuar de la mano de la solidaridad internacional y de los procesos de repatriación, todo ello bajo una estricta vigilancia científica.
La dimensión internacional del caso ha convertido la gestión de esta crisis en un ejemplo de cooperación sanitaria a escala global.
Tenerife como Biosphere Certified Destination ante una emergencia internacional.
Tenerife ha demostrado por qué es un referente en sostenibilidad y resiliencia como destino turístico. Al recibir al buque en el Puerto de Granadilla, la isla no solo ofreció un puerto de refugio, sino que colaboró activamente en un dispositivo de alta precisión, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.
La decisión de gestionar el tránsito de pasajeros de forma controlada, garantizando un "corredor seguro" sin riesgo para la población local ni para los turistas que disfrutan de la isla, pone en valor el ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles) y el ODS 3 (Salud y Bienestar).
Con esta crisis sanitaria, Tenerife ha demostrado que ser un destino turístico de primer nivel también implica saber responder con solvencia ante lo imprevisto, protegiendo tanto a quienes llegan a la isla como a quienes la habitan.
En este contexto, ser un destino sostenible va mucho más allá de una declaración de intenciones. Significa estar preparado para afrontar crisis sanitarias como esta, proteger la salud pública y garantizar la seguridad de residentes y visitantes con responsabilidad, previsión y eficacia. Y eso, precisamente, también es sostenibilidad.
One Health, sostenibilidad y salud global en el turismo internacional.
Desde la óptica de Biosphere, esta crisis refuerza el enfoque One Health (Una Sola Salud) impulsado por la OMS, que promueve la prevención y el control de enfermedades, especialmente las zoonosis (aquellas que se transmiten de animales a personas), así como la lucha contra la resistencia a los antibióticos y la garantía de la inocuidad alimentaria.
Este enfoque parte del reconocimiento de que una parte muy significativa de las enfermedades infecciosas humanas tiene origen animal y de que la degradación de los ecosistemas y el cambio climático inciden directamente en la salud pública. Y para responder a esta realidad, resulta imprescindible la colaboración de múltiples disciplinas (medicina, veterinaria, investigación, etc.) en los ámbitos local, nacional e internacional.
Como nos han demostrado las sucesivas crisis sanitarias a la que ha tenido hacer frente la humanidad, la interconexión entre la salud de los ecosistemas y la salud humana es indisoluble, especialmente cuando se abordan enfermedades de origen zoonótico como el hantavirus.
El turismo de expedición, orientado a la conexión con entornos naturales remotos, debe ir acompañado de protocolos de bioseguridad que garanticen que la movilidad internacional no se convierta en un riesgo para la salud pública.
De hecho, la gestión del caso del brote de hantavirus a bordo del buque MV Hondius en Tenerife constituye también un ejemplo de cómo activar el ODS 17 (Alianzas para lograr los Objetivos) porque, la cooperación entre organismos internacionales, administraciones públicas y autoridades sanitarias demuestra que la sostenibilidad del siglo XXI exige redes de colaboración sólidas, eficaces y bien coordinadas.
La respuesta solidaria de la isla, lejos de ser un hecho aislado, es el resultado de años de trabajo en redes de cooperación internacional y en el fortalecimiento de infraestructuras críticas capaces de dar respuesta a situaciones de alta complejidad.
Un esfuerzo humano detrás de la gestión sanitaria.
Más allá de los protocolos y las cifras, es fundamental reconocer el trabajo de los profesionales sanitarios, fuerzas de seguridad, personal portuario y expertos en epidemiología implicados en esta gestión sanitaria en Tenerife.
Por ese motivo, en Biosphere y en el Instituto de Turismo Responsable (ITR), queremos poner en valor el trabajo de los profesionales sanitarios, de Sanidad Exterior (Ministerio de Sanidad), de Protección Civil, de la Unidad Militar de Emergencias (UME), de la Policía Nacional, de la Guardia Civil, del personal portuario, de los expertos en epidemiología, de los técnicos del Gobierno de Canarias, así como el papel de coordinación desempeñado por la OMS y la Unión Europea. Del mismo modo, queremos expresar nuestro agradecimiento al personal diplomático y consular de los distintos países implicados, cuya colaboración ha resultado esencial para facilitar la coordinación internacional, la atención a las personas afectadas y el desarrollo de los procesos de repatriación.
Su labor, a menudo invisible, es la que permite que hoy podamos hablar de una crisis contenida gracias a una respuesta conjunta, rigurosa y profundamente humana.
La atención individualizada a pasajeros y tripulantes, el seguimiento sanitario continuo y el apoyo psicológico a quienes vivieron semanas de incertidumbre reflejan un modelo que sitúa la dignidad humana en el centro.
La sostenibilidad, en este contexto, no es solo ambiental. Es también social y sanitaria.
Prevención aprendizaje y fortalecimiento de protocolos internacionales.
A medida que avanza la resolución de este episodio, el objetivo ha sido doble. Por un lado, garantizar que todos los afectados regresen a sus países de origen en condiciones seguras. Por otro, convertir esta experiencia en un fortalecimiento de los protocolos internacionales de gestión de crisis sanitarias.
La isla de Tenerife, como destino que forma parte de la red internacional de destinos que cuentan con el distintivo Biosphere Certified, sale reforzada de esta situación. Ha demostrado que la sostenibilidad no es un estado estático, sino una capacidad dinámica para gestionar riesgos con ética, ciencia y transparencia.
Esta experiencia quedará como una lección aprendida que permitirá mejorar la preparación ante futuras amenazas sanitarias, reforzando la idea de que la cooperación internacional es esencial para garantizar destinos seguros y sostenibles.
Deseamos que los últimos pasos de esta operación culminen con éxito y que esta crisis pueda darse por cerrada con la satisfacción de haber actuado bajo los valores de la solidaridad, la responsabilidad y el rigor científico.
Este episodio que nos recuerda que, la sostenibilidad no consiste solo en “ser verde”, sino también en capacidad de anticiparnos a gestionar con rigor los riesgos derivados de nuestra relación con la naturaleza. Porque, en un planeta interconectado, la salud de un pasajero a bordo de un buque en el Atlántico Sur acaba siendo, en última instancia, la salud de todos.
Porque un destino sostenible es, ante todo, un destino que cuida de la vida.